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La comunicación no se puede plantear separada de la información, incluso fenómenos como el twitter se convierte hoy en día, en un equilibrio y en una alternativa al poder establecido y a la comunicación impuesta. Por esto podemos ver fenómenos que se legitiman en tanto las personas tienen acceso y pueden disfrutar del dinamismo de la interacción.

La comunicación no se queda en la reproducción de un mensaje, quien recibe los mensajes tiene la libertad de cambiar de estación, de hacer un collage de cada medio de comunicación para hacer su propia corriente editorial, de apagar el medio o de trasladarse a otra estructura mediática, el internet tiene la capacidad de convertir en autor a cualquier persona en el mundo y la televisión y la radio se han venido adaptando a interactuar con su audiencia por medio de líneas abiertas o envío de mensajes de texto.

La capacidad de incidencia de las personas no se ve mermada por el poderío de las empresas dueñas de medios de comunicación y la presión social puede modificar una línea editorial.

Si es cierto que el sistema condiciona los mensajes a los que se tiene acceso pero hoy en día existen alternativas o escapes que podrían aliviar las tensiones de un sistema que hace uso de su cultura de sus medios o de sus integrantes para reproducirse o mantenerse. Es por esto que es lógico asumir  un sistema dominante, que trata de abarcar todos los espacios de nuestra vida cotidiana, que está presente en nuestras formas de socializar, y en el que lo que se espera de cada uno esta tan establecido, por medio de mensajes, sentido común y cultura, que cualquier diferencia, podría ser contemplada como una anomalía y tratada como tal. Incluso quienes participan políticamente, y tienen como objetivo de vida transmitir un mensaje y ejercer una práctica liberadora, son contemplados por el sistema, para todo esto la alternativa parece estar en la premisa de “cuestionarlo todo y pensar por sí mismo”, imposible si no define claramente que cuestionar.

El entretenimiento no sólo se mantiene como un modo de enajenar a la sociedad, sino que también sirve para transmitir mensajes de un profundo contenido y de una significancia que puede ir desde la protesta hasta la crítica argumentativa. Las expresiones culturales y subculturales, aceptan una realidad, o la refuerzan o la combaten, pero sin dejar de aceptarla, el entretenimiento viene a adormecer las conciencias en una sociedad que recurre a él precisamente para descansar de la cotidianidad planteada por el sistema dominante, el entretenimiento viene a servir como depósito de conciencias, mientras estas no están ocupadas en su actividad laboral, y mediante el entretenimiento se transmiten y reproducen mensajes normados y aceptados con pinceladas de originalidad o de sátiras hipócritas.

Según Marx son los medios de comunicación un fiel reflejo de la sociedad al menos un espejo espiritual al cual todos pueden acceder pero que aun no se pueden controlar, la censura, la autocensura, la competencia periodística y la opinión pública influyen en una libertad de prensa que se encuentra en una infancia temprana, ya no es la prensa de la revolución francesa dirigida por Marat, que acusaba y buscaba enemigos, que despertaba emociones a favor y contra, pero, tampoco es una prensa que se escriba desde los pueblos, reflejan tan solo los intereses del sector de la población que tiene la posibilidad de transmitir sus mensajes, de las mayorías, no de las mayorías con conciencia, simplemente de las mayorías. El control de los medios, debe ser ejercido por el pueblo, por los momentos por medio de la presión social, y en la medida que los grupos presionen por manifestar sus intereses los medios serán más democráticos, luego en algún futuro la conciencia escribirá las páginas de productoras y prensa.

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